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domingo, 22 de mayo de 2011

Y SE FUE SOLO…


Hemos pretendido esbozar la vida ejemplar del Reverendo Padre Lambert J. Dehner O.S.B en los años en que estuvo con nosotros. No nos ha movido ningún otro interés que no haya sido el de rendir una prueba de admiración y de gratitud al sacerdote, al coach, al amigo, que tanto bien hiciera a todos como religioso, como maestro y deportista, durante su permanencia en México y que ahora se encuentra allá en los Estados Unidos, víctima de grave enfermedad.



Su paso por México ha quedado íntimamente vinculado a nuestra juventud, principalmente la que ama el deporte y las buenas morales costumbres. Los millares de aficionados que llenaron los estadios en los juegos de futbol americano, son testigos de lo que significó la labor del padre lamber entre nosotros: cariño a México y a su juventud. Por medio del deporte, abrió brechas para que los jóvenes obtuviesen también otra clase de lauros: dignidad humana, responsabilidad y decencia. Los campos de entrenamiento y los de los estadios fueron los mejores lugares para ejercer su apostolado, porque hay que tomar en cuenta que antes que coach, fue siempre sacerdote. A la juventud hay que seguirla a donde vaya, si se quiere hacer algo por ella.



En 1950 se rompieron puertas, ventanas, rejas del Estadio olímpico, por el afán de todos de no quedarse sin ver al famoso escuadrón de los Burros Blancos del Padre Lambert, en su choque tradicional con su rival de siempre: Universidad. Jamás se había visto cosa igual. Ese día se rompieron todos los records de asistencia a espectáculo alguno. La victoria correspondió al Politécnico por 39-26 en un gran juego.



En 1951 la asistencia fue también imponente. En esa ocasión fue necesario madrugar y esperar horas y horas con el fin de ver el gran 'Clásico'. Los muchachos del Padre Lambert entraron a la cancha con 16 triunfos consecutivos, realizados en una sensacional campaña, como hemos dicho anteriormente. Y fue esa excesiva confianza la que origino que los Pumas universitarios los desplazaran en la anotación más alta que registra la historia de los juegos entre Politécnicos y Universitarios 43-0.



El Padre Lambert fue el más sorprendido de todos. Estaba consternado. Nunca lo habíamos visto tan triste y preocupado. Había que empezar de nuevo. Y como hombre responsable se puso a trabajar de inmediato para levantar la moral de sus muchachos, hecha pedazos como era de suponerse. Buscó lo que consideró más adecuado y levantó al equipo a alturas insospechadas.



Ese juego de 1952, en el Estadio de la Ciudad Universitaria en el que miles de aficionados se quedaron sin entrar, ha sido uno de los más emotivos, técnicos y de gran futbol que hayamos visto en nuestra vida. En honor a la verdad, el dominio fue claro y contundente, de los Burros Blancos del Padre Lambert, fue la demostración evidente de su gran calidad de coach. ¡Como lo admiramos ese día!



El resultado todos lo saben. Cuando las tribunas politécnicas estaban ya saboreando la victoria conquistada a ley, vino la jugada increíble universitaria en los últimos minutos, y les arrebató el triunfo a los Polis, por la mínima diferencia de 20-19.







Pero nadie sabía lo que el Padre Lambert estaba sufriendo, y menos lo que le había costado esa temporada. Una serie de sufrimientos físicos que lo extenuaban. Después de ese juego inolvidable, el Clásico de 52, tuvo que irse a la cama, víctima de la enfermedad que lo había estado minando. Luchó contra el infortunio. Lucha gallarda la suya, y silenciosa, sin perder jamás su buen humor, sin decir a nadie que estaba enfermo.



Todavía ese año 1952 preparaba todo lo concerniente a su equipo, para esta conferencia de 53, con tal entusiasmo, con tal diligencia, como si hubiera sido la primera vez que lo hiciera y como si no tuviera nada. Desde aquel momento en que nos relató que su mal era muy serio, estuvimos más cerca de él. En los ratos libres platicábamos. Nos suplicaba que no dijéramos nada. Nunca lo vimos pesimista, ni preocupado. Seguía riendo y bromeando. Nadie hubiera afirmado al verlo con esa apariencia saludable, que estuviera tan enfermo.



Con mucha frecuencia estuvimos juntos en los juegos de la pasada liga intermedia, hacíamos bromas y apostábamos para divertirnos. Y fue precisamente en el est6adio en donde nos despedimos, el sábado 25 de abril en el descanso de la primera mitad del juego entre el Poli Blanco y el Colegio Militar. No quiso precisar la hora en que iba a salir al día siguiente, pero no insistimos porque sabíamos que deseaba marcharse sin que nadie lo supiera.



Por nuestra parte, cumplimos nuestra palabra de no decir nada hasta que él lo autorizase, iba a los Estados Unidos con la esperanza de que los médicos de Rochester, le dieran informes más alentadores sobre su enfermedad, pero desgraciadamente no ha sido así. Esperamos con todas las fuerzas de nuestro corazón que esta ausencia sea nadamás temporal, que ojala muy pronto volvamos a tener entre nosotros al Padre Lambert, para que su obra continúe produciendo frutos magníficos.



Como decíamos, ante todo fue el sacerdote que por medio del deporte alentó entre la juventud mexicana el espíritu cristiano, con su ejemplo y su amistad. Como Coach, como entrenador del Politécnico realizó la meritoria labor de encumbrar el futbol americano y ayudó poderosamente a la misma dignificación de este deporte. Como amigo fue inmejorable compañero, siempre tuvo y tiene desde luego la palabra suave y justa para alentar a quien le pide un consejo o necesita recibirlo. Como estas líneas han de llegar a usted Padre, sepa que estamos consternados por su enfermedad y que rogamos a Dios por que se alivie. No lo olvidamos y tenga por seguro que usted tiene un sitio predilecto en el corazón de miles de mexicanos.

Junio de 1953.
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AQUELLA TEMPORADA DE 1950


La temporada de 1950 fue perfecta para los del Politécnico. Su record fue de ocho victorias, incluyendo un triunfo internacional, cero derrotas y ningún empate. El Padre Lambert estaba satisfecho de la victoria sobre los Pumas el año anterior, pero no del sistema que había empleado, porque aquella derrota ante los Aztecas del México City College y el empate con el equipo del Colegio Militar, lo hicieron pensar que había necesidad de cambiar de estrategia. Y, así lo hizo. De la formación 'T' de Illinois que utilizó en 1949, pasó al sistema de formación 'T' de Notre Dame en 1950.

Con el nuevo sistema los Polis llegaron a ser una máquina de jugar fútbol. Fueron incontenibles casi por dos temporadas y llegaron a sumar 16 victorias consecutivas ¡Un verdadero record!. El Padre era de opinión que no se cambiara de sistema mientras se ganara, Decimos esto porque hubo muchos que lo criticaron porque no cambiaba.

Nosotros que en ese tiempo habíamos iniciado nuestras actividades periodísticas relacionadas con el fútbol americano, con mucha frecuencia le preguntábamos al Padre Lambert, sobre tal o cual fase de alguno de los juegos en donde había participado su equipo. Y había que oírlo con que precisión, claridad y conocimiento de causa explicaba la jugada. Se sabía de pe a pa hasta el más mínimo detalle y conocía, además – sin que esto se tome como una exageración – las reacciones psicológicas de sus muchachos. Una vez le criticábamos que hubiera mantenido a un hombre en la defensiva, que estaba de backeador, y a tal distancia que no cubría de inmediato un hueco por donde el enemigo estaba ganando yardas. Y con mucha sencillez nos explicaba: 'Ese hombre jugó perfectamente. Cumplió con la formación defensiva que se le mandó. Recuerde que faltaban pocos minutos para que terminara el partido y era preferible darle al contrario tres o cuatro yardas a que nos sorprendiera con el touchdown. En ese lado aquel hombre era clave para evitar cualquier sorpresa'.

Las características del fútbol que practicaron los Burros Blancos en 1950 y 1951 fueron las siguientes: juego sobrio, penetrante y demoledor. No tuvo florituras y muchas veces careció de alegría, pero en cambio, fue preciso, matemático y devastador. ¡El juego de una máquina!, Si bien en otros equipos los jugadores a veces jugaban para las tribunas, en el Politécnico tal parece que la consigna era exclusivamente jugar para los colores y por el prestigio de la Institución. Lo demás vendría por añadidura.

Ahora bien, si el Padre había hecho una buena labor en 1945, era evidente que la superó después. Le dio a su equipo un prestigio que jamás había tenido. Realizó un verdadero apostolado entre los muchachos y como Coach forjó un equipo de gran categoría. Estableció, además el espíritu de unión entre todos… El Politécnico jugaba como un solo hombre. Ojala que siga así, ahora que el Padre Lambert ya no estará en el timón.

Claro que no le faltaron al Padre enemigos gratuitos, camarillas que siempre lo hostilizaron. Cuando hubo un fuerte movimiento en el Politécnico, de carácter ideológico, el blanco de los ataques fue el equipo de fútbol americano, pero más directamente el Padre, que era el símbolo del respeto y la armonía entre todos. En alguna ocasión los incidentes estuvieron a punto de obligarlo a dejar el equipo. Pero después las cosas se compusieron en parte y como primera providencia llevó al equipo a otro campo de entrenamiento. Y ya que hablamos de las cosas que sufrió el Padre Lambert por razón de la autoridad moral que ejercía con su bondad, hay que mencionar crueles y despiadadas críticas que recibió a lo largo de la temporada de 1952, cuando ex jugadores del Politécnico – cuyos nombres no vale la pena mencionar, trataron inútilmente de manchar la labor del Padre – No lo bajaban de inepto y de anticuado; aquello fue la más grande ingratitud que hayamos visto y no nos explicamos todavía como no hubo muchachos bien nacidos del Politécnico que hubieran hecho callar a esos amargados.

Ahora todos saben ya de la gravedad del Padre Lambert y que esta enfermedad ya la tenía en ese tiempo, ahora comprenderán la talla y la nobleza del hombre que se ha ido en silencio como hacen los hombres que valen. Creemos que hoy más que nunca, el Politécnico y todos los buenos aficionados deben por todos los medios posibles, manifestarle al Padre lo que se le quiere y lo que se le agradece todo lo que hizo por el famoso escuadrón de los Burros Blancos y por el fútbol americano de México.

El revés más grande que sufrieron sus impugnadores, fue la maravillosa exhibición de buen fútbol de la que hicieron gala los Burros Blancos en aquel inolvidable juego que se escenificó en el monumental estadio de la Ciudad Universitaria el año pasado. Por eso hemos dicho en artículos anteriores, que es para nosotros la temporada más brillante que haya tenido el Padre en su vida como Coach del Politécnico. Su último campeonato fue el de 1950, gran hazaña, pero, el Clásico de 1952 fue su consagración y su gloria. A pesar de aquel 43 a 0 de 1951. Quiera Dios se alivie el Padre Lambert, nuestro fútbol y nuestro cariño lo necesitan.
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A QUE PADRECITOS !



En su segunda estancia en México, de 1949 a 1953, el Padre Lambert siempre nos dio la impresión de que estaría con nosotros mucho tiempo. Habíamos visto en el Colegio del Tepeyac como se iban unos Padres y llegaban otros. Cuando regreso el Reverendo Lambert en 1949, no había uno solo de aquellos que habían sido sus compañeros. Ya se había ido aquel que fuera nuestro director, el Padre Anthony Reilman: un gigantón con un corazón así de grande, que había sido también nuestra primera base en aquel inolvidable equipo de Softbol. Era un gran tipo. Tampoco estaban el Padre Andrés, ni el Padre Xavier Bentzen. Solo quedaban las Madres en el nuevo Colegio de Guadalupe como dijimos antes.

Los nuevos Padres solo conocían de oídas al Padre Lambert. Tenían curiosidad por conocerlo porque era mucho lo que se hablaba de él. Poco tiempo tuvieron que esperar, porque de pronto se les unió y la amistad que se creó entre ellos unida a la hermandad religiosa, fue muy fuerte y sincera, tanto así, que ahora los Padres del Colegio sienten profundamente la ausencia del amigo y compañero.

Pero iba a surgir una cosa curiosa entre ellos, si antes los demás Padres habían sido partidarios incondicionales del Poli, por esa simpatía y cariño al Padre Lambert, ahora del nuevo grupo surgía uno, el Reverendo Padre Burton Biorns, Director del Colegio, que se inclinaba por Universidad.

Debemos decir que este Padre Burton Biorns, era una autoridad en el fútbol. Fue jugador (quarter back) de una universidad de Minnesota y había seguido muy de cerca la evolución del fútbol moderno. Inclusive estaba enamorado del sistema de Oklahoma que había implantado entre sus muchachos, logrando una buena actuación en la última temporada de la Conferencia Juvenil y destacando en los comienzos de la actual. Nos referimos al equipo del Colegio del Tepeyac. El Padre Burton sabe mucho de fútbol y como Coach no desmerecería en lo más mínimo ante cualquiera de la Liga Mayor.

Pues bien, el Padre Lambert y el Padre Burton siempre tuvieron sus discusiones. Algunas veces interveníamos nosotros. Y era digno de verse lo que sabían esos dos señores de fútbol. Y como se daban bromas defendiendo a los equipos de sus simpatías.

Todas las tardes, hasta los últimos días que estuvo en México el Padre Lambert iba a correr al Colegio Tepeyac. Tenía una clase de inglés por las mañanas en un grupo de secundaria. Era simpático verlo cuando cobraba la quincena, pues figuraba en la nomina y siempre se encontraba con que le descontaban algo de lo poco que ganaba, por la comida u otra cosa, o por haber faltado un día. El asunto era que no le quedaba casi nada, producto de la broma que le jugaban los otros padres. Pero el iba muy serio cada día de pago a ver la nomina y después de enterarse de lo que le tocaba, le decía a la señorita secretaria con una seriedad que daba risa.

– Oiga Carmelita, ¿Qué no está equivocado eso?

– - No, Padre, está bien

– ¿Cómo que me tocan dos pesos y cincuenta centavos?

– -- Bueno Padre, recuerde usted cuantas veces comió aquí?

– ¡Ah que padrecitos!, Tendré que quejarme con mi abogado, y además voy a formar un sindicato de profesores oprimidos.

– Bueno, preste usted aquí – agregaba- tomaba el cojinete entintado, se mojaba el pulgar y ponía su huella digital.

Y es que siempre tuvo muy buen humor. Nadie podía estar serio a su lado. La broma y los chistes estaban siempre a flor de labio.

A pesar de que en los últimos años ya hablaba perfectamente el español, le gustaba con frecuencia decir tremendos disparates. Su alegría era contagiosa y sus chistes muy ingeniosos. Entre sus grandes aficiones, fuera del fútbol, figuraban los toros. Había que ver cómo le entusiasmaban. A cuanto paisano suyo llegaba a México, lo llevaba a las corridas. Fue un verdadero admirador de la fiesta. Y había que oírlo discutir y hablar de toros.

Otra cosa que también le llamó la atención fue el fútbol soccer. Le gustaba por la enjundia y el coraje de los jugadores. Otra de sus inclinaciones fue la música mexicana, así en aquella cena de despedida en 1945, se cantó muchas veces 'La Barca de Oro' que era la favorita del padre. Muchas otras canciones fueron de su agrado. Le emocionaban y había que ver la curiosidad que le causaban los mariachis.

Fue también memorable el primer viaje que hizo a Acapulco en compañía del Profesor Juan Martínez, Uriel González y otras personas. Se divirtió mucho en el bello puerto guerrerense. Pero volvamos al fútbol, para ver lo que el Padre realizó en los siguientes años. Relatábamos que los del Poli volvieron a obtener el cetro en 1949, gracias a la labor del Padre Lambert. Para 1950, los mismos Burros Blancos iban a tener una buena temporada.
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VOLVIERON A CAER LOS PUMAS UNIVERSITARIOS


El regreso del Padre Lambert en 1949 fue para nosotros motivo de profunda alegría, solo que no podíamos externarla en su presencia porque era enemigo de esas situaciones eufóricas. El siempre fue un ejemplo de equilibrio emocional.

Pocas veces, muy pocas veces lo vimos perder ligeramente esa ecuanimidad. No se crea, que no sentía o no vivía todo aquello que era trascendentalmente humano: al contrario, creemos que lo sentía como pocos, pero que no permitía que el corazón dominara al cerebro.

La prueba más admirable de su serenidad, la dio en esas últimas semanas que estuvo con nosotros, ¡Con que naturalidad y sencillez, sin darle importancia, nos contaba que su mal era ya muy grave!

Esos años de 1949 a 1953 que son los de su última estancia en México, pero que deseamos de todo corazón que no sean los últimos de su vida, son los más interesantes y extraordinarios de su carrera deportiva en nuestro país. Marcan, al mismo tiempo, la etapa de mayor impulso y grandeza que ha tenido nuestro fútbol americano. El último clásico, o sea el juego entre el Poli y Universidad de 1952, fue la prueba evidente de que el fútbol americano ha llegado a cimas insospechadas de madurez, de técnica y de espectacularidad. Y el Padre Lambert tiene mucho que ver con eso. Se llenarían muchas cuartillas si habláramos de esa época, que es a nuestro juicio la más brillante del deporte del balón ovalado. No reza en nosotros el adagio de que 'cualquier tiempo pasado fue mejor', aunque hayamos jugado entonces. La calidad pertenece al presente.

Pero nos concretaremos a mencionar las cosas más notables que estén relacionadas con el hombre que ayudo poderosamente a crear esta época de esplendor. Empero hay que consignar que también influyo notablemente en los destinos del fútbol americano aquella sorprendente y colosal victoria que alcanzaron nuestros aguerridos seleccionados en el memorable I Tazón de Plata de 1947, cuando derrotaron al potente equipo de Randolph Field en cuyas filas venían jugadores de la talla de 'Doc' Blanchard, Arnold Tueker, Ginn Innos, verdaderas estrellas de los emparrillados norteamericanos. Este acontecimiento hizo dar un paso firme a nuestro fútbol. Pero fue hasta 1949 cuando se reanudo la marcha triunfal del fútbol americano en México, y uno de los dinamos que lo impulsaron fue el Padre Lambert.

En efecto, ese año comenzó a trabajar muy duro con sus muchachos. Empezó con la intermedia, vigilando y supervisando los trabajos de los entrenadores. Sus observaciones eran precisas y su empeño era volver a derrotar a Universidad en la temporada de Liga Mayor, anhelo largamente acariciado por los politécnicos venidos a menos.

Este caro deseo no tardó mucho en realizarse. La tarde del sábado 19 de noviembre de 1949 ante un llenazo en el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, volvieron a enfrentarse una vez más, los tradicionales enemigos. Pero, ahora la cosa era diferente. Los burros Blancos volvían a tener al hombre que tanto les había hecho falta, al Coach que los inspiraba, al estratega que los hacía triunfar. Y así en una conjunción de anhelos, de buena condición física y de técnica y empuje, el Padre Lambert llevó a los Politos a una victoria de 32 a 7.

La miel de este triunfo no la habían saboreado los del Poli desde aquel campeonato de 1945. ¡Y como la gozaron!

En ese juego hubo una clara superioridad de los jugadores de Santo Tomas sobre sus adversarios, dentro de un nuevo sistema que había impuesto el Padre, el de formación 'T' de Illinois. La temporada habría sido redonda para los Burros Blancos de no haber sido por el descalabro que sufrieron más tarde contra el México City College, en donde ya figuraba el extraordinario Alex Esquivel, uno de los más brillantes jugadores que hayamos visto sobre los campos del país. Y a propósito, ese mismo año, en un juego nocturno que se efectuó el 14 de octubre, el México City College derrotó a Universidad en el juego más sensacional de todos los tiempos, por 32 a 26. Inútil es decir que la figura indiscutible fue Alejandro Esquivel. El mismo Padre confesaba al día siguiente que jamás había visto en su vida una cosa igual.

A pesar de esa derrota, como decíamos antes, que les causaron los 'Aztecas' del City College a los del Poli, el Padre estaba satisfecho y los jugadores también, pues habían conseguido lo que tanto habían soñado: vencer a los Pumas. En eso se parecían los Polis a los equipos de Estados Unidos que solo anhelaban vencer a Notre Dame,

Al igual que en 1945, fuimos a felicitarlo y a pagarle la apuesta que habíamos hecho. Todo nos alegraba, porque por un momento nos olvidamos de la Universidad y pensábamos en el fútbol de México. Si, pensábamos que eso era lo que hacía falta; pelea, pugna, para que los equipos se superaran.
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LO QUE LE FALTABA AL POLITÉCNICO


Un hombre influyó también en aquel glamoroso triunfo de los burros Blancos de 1945, cuando ya estaban bajo la guía del Reverendo Padre Lambert, fue el Coach del Politécnico: Salvador 'Sapo' Mendiola. Hay que darle a cada quien lo que le corresponde. En esto debemos ser siempre justos.

Salvador 'Sapo' Mendiola

El 'Sapo' Mendiola, con su gran pasión por el fútbol, había forjado grandes jugadores y había presentado en los torneos conjuntos de mucho colorido y jugando buen fútbol. Pero desgraciadamente, las cosas al final no le salían bien; faltaba algo. Era muy común ver durante las temporadas anteriores a la llegada del Padre Lambert, la misma historia, la misma fórmula con sus muchachos del Politécnico: Un comienzo de espanto, una potencialidad extraordinaria en los primeros partidos, al final, el rotundo fracaso, la impotencia, especialmente cuando se enfrentaban a la Universidad.

Cuando llegó el padre Lambert, tenía en el equipo que iba a dirigir, buen material humano que había salido de las manos del 'Sapo' Mendiola. Pero ese algo que le faltaba al Poli que le impedía coronarse como monarca del fútbol, vino a dárselo el Padre. Ese 'algo', eran: confianza en los jugadores y un espíritu más elevado de deportivismo.

Después de ese gran triunfo de 1945, el Padre Lambert vino a ser un miembro imprescindible de la familia que constituía nuestro fútbol. Siempre fueron muy tomadas en cuenta sus observaciones y sus sugerencias. A el se le atribuye la implantación de las actuales reglas de elegibilidad.

La vida en el Colegio Tepeyac se iba sucediendo con toda normalidad. El Padre tenía además un puesto de carácter administrativo dentro de la Escuela. Comenzaba a ser el personaje más popular entre los alumnos e inclusive había ya muchos que por el Padre eran simpatizadores acérrimos del Politécnico. No se diga de las venerables religiosas y de los otros padres que estaban en el colegio, pues para ellos no había otro equipo que el de los 'Burros Blancos', aunque no supieran ni en donde se hallaba la institución a la que pertenecían. Todo era por cariño al Padre, que como hombre y sacerdote se hacía querer por todos, por su simpatía, su magnífico humor y su caballerosidad.

En aquel tiempo, el Colegio del Tepeyac tenía dos departamentos, el de varones y el de mujeres, los maestros éramos los mismos para dichas secciones. Una vez, en uno de los recreos, estaba platicando con nosotros el Padre Lambert. Nos encontrábamos en el patio de las muchachas, cuando de repente se acercan tres chiquillas como de quince años, y una de ellas, la más simpática y atrevida a la vez, le dijo: - tomando en cuenta que el padre sabia muy poco español – 'Padre, es usted un mango'. No pudimos contener la risa, aunque debíamos aparentar sorpresa. El Padre, nos miró, interrogaba con la mirada, y de la manera más natural y tranquila nos preguntó: ¿qué es un mango? Y antes que le explicara, las muchachas corrieron a mezclarse con las que estaban jugando en el campo de recreo.

La apostura y buen presencia del padre Lambert le acarrearon muchas veces y en todas partes situaciones muy comprometedoras. Con frecuencia oíamos estas exclamaciones femeninas ¡Que Padre tan padre!, ¿Con este Padre si me vuelvo santa!, etc. etc. Y el Padre Lambert, que bien se daba cuenta de muchas de estas cosas, aunque no las entendiera, las tomaba despreocupadamente, sonreía y jamás volvía a acordarse de ellas.

En 1946, que fue el año en que regreso a Atchison, Kansas fueron dos las causas que lo orillaron a dejar México. La primera es que quería hacerse monje Trapense, es decir quería pasar a una Orden religiosa de más estricta disciplina. La Trapa, como en todo mundo se le conoce, es una derivación de la Orden de los Benedictinos que sigue más estrictamente las primitivas reglas que impusiera su fundador San Benito. Los trapenses no hablan y se imponen muchas privaciones. La segunda causa fue que su Abad lo solicitaba. Ante todo estaba la obediencia del religioso.

Cuando se supo de su viaje de retorno a los Estados Unidos, hubo un gran número de peticiones que llegaron hasta su Abad para que lo dejara aquí. Pero todo fue inútil. Naturalmente los que más sintieron el viaje fueron los muchachos del Politécnico, ellos también hicieron hasta lo imposible para retenerlo, pero nada se logró.

Ante esto no les quedo a los del Politécnico sino conformarse y organizaron en honor del Padre Lambert una cena de despedida. Esta se efectuó el mismo día en que iba a partir, en la misma casa donde el Padre vivía, en la casa de don Emilio Lanzagorta en la Colonia Lindavista. Como es de suponer, no podíamos faltar. Ahí nos congregamos sus amigos y sus jugadores y otro Padre Andrés Saldaña, mexicano que quiere mucho al Padre Lambert y que ahora también se encuentra en Atchison. Este Padre mexicano fue manager del equipo 'guinda y blanco'.

Pues bien, aquella cena fue memorable y es otra de las cosas que guardamos muy dentro de nuestro corazón y que seguramente ninguno de los que estuvimos presentes habremos olvidado.
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El Padre Lambert, un personaje clave en nuestro FBA


LA PRIMERA ESTANCIA EN MÉXICO
Por Luis I. Yáñez.

Hace unos días, recibí por correo electrónico de parte del amigo Roberto Cano, exjugador de los Pieles Rojas del IPN, en la década de los años 80, el siguiente reportaje, publicado en el Diario "ESTO", en el lejano junio de1953, firmado por Víctor M. Figueroa, quién seguramente vivió como periodista, los años de la llamada primera "época de oro" de nuestro futbol americano, por lo que seguramente también conoció de cerca al reverendo Padre Lambert, quién dejó grandes recuerdos tanto con los jugadores, estudiantes, maestros, empleados la comunidad en general y seguidores del los Burros Blancos del IPN, dando una gran muestra de la diferencia entre lo que es un un coach-formador y un reclutador.

A continuación lo transcribimos tal como lo recibimos, esperando sea del agrado de usted aficionado al rudo deporte.

Texto por Víctor M. Figueroa, diario ESTO, 1953

Fue en 1943 cuando por primera vez vino a México el Reverendo Padre Lambert. Apenas tenía un año de haber recibido la consagración sacerdotal. Vino por disposición expresa de su Abadía con el fin de colaborar con el padre Alcuino, también benedictino norteamericano, en la fundación de una misión para campesinos en Sahuayo Michoacán. Estos monjes benedictinos tienen varias instituciones en Puerto Rico, las Bahamas, Filipinas y México.

El Padre Lambert y el Padre Alcuino trataron de establecer cierto tipo de granjas agrícolas de experimentación con el fin de ayudar a nuestros campesinos a obtener un mayor rendimiento por sus cosechas, por medio de una técnica más avanzada. En estos trabajos el que fungía como jefe era el Reverendo Alcuino. Los resultados fueron regulares.

Hay que mencionar, en vía de explicación, que una de las normas o reglas de la Orden Benedictina, que ha prevalecido desde su fundación en la Edad Media hasta nuestros días, es el trabajo agrícola, el amor a la tierra.

Hay otra norma que debemos anticipar para que se comprendan mejor ciertas fases de la vida del padre Lambert. Es la que se refiere a la obediencia; nada pueden hacer estos religiosos si no es con la autorización previa del Padre Superior.

Bien, el padre Denher estuvo dos años en Michoacán. Tuvo los tropiezos naturales del aprendizaje del idioma, pero en cambio comenzó a conocer a nuestra gente y a familiarizarse con todo lo nuestro. Durante gran parte de ese tiempo el Padre Alcuino fue su intérprete, pues este ya hablaba bastante bien el español.

A principios de 1945 vino a la ciudad de México, comisionado para trabajar junto con un grupo de religiosos y religiosas también estadounidenses, que venían como personal docente a un colegio particular de la ciudad, el Tepeyac, de la Colonia Lindavista.

Ahí lo conocimos y se inicio una amistad que en lo particular, nos emociona y nos honra. Podemos decir que fuimos uno de los primeros amigos que tuvo el Padre Lambert en la ciudad de México.

Desde el primer momento, surgió el tema del deporte. Dijo que le gustaba mucho y recordamos bien que a las primeras de cambio, ya estaba en el equipo de Softbol que teníamos los profesores del Tepeyac. Jugaba la intermedia. ¡ Y como la jugaba! Bateaba como un desesperado, y era una liebre corriendo las bases. Por otra parte, era un espectáculo verlo alegar con los ampayers. Nos hacía reír porque siempre tenía una broma a la hora de discutir.

Fue en esos días que nos enteramos que el fútbol americano era el deporte de sus amores. Como dijimos, al día siguiente de que dimos la noticia exclusiva de que ya no regresaba a México porque está gravemente enfermo, el Padre Lambert fue Half derecho en el Colegio de Saint Benedict, en Kansas, de 1934 a 1938 y que en 1936 su equipo fue considerado el mejor conjunto colegial de los Estados Unidos. Sus primeras actividades como Coach las realizo en el equipo de la Escuela Secundaria Maur Hill de Atchinson, Kansas.

Nos acordamos bien de que una tarde, recargados sobre la pared de uno de los edificios del colegio Tepeyac, el padre Lambert nos dijo: 'Me gustaría mucho ayudar a algún equipo de México: no importa de que categoría'. El fútbol americano iba creciendo en México, y el encontraba la ocasión de volver al deporte que quería tanto.

Nos dio mucho gusto escuchar el deseo del Padre Lambert. Después de todo, nosotros también éramos enamorados del fútbol americano. Y seguimos siéndolo. Inclusive habíamos jugado dos temporadas.

Nos quedamos pensando a donde llevar este ofrecimiento sencillo y sincero del Padre. Y se nos vino a la cabeza la idea de que fuera al equipo de la Universidad. La cosa era clara; éramos universitarios. Por cierto que se iniciaba entonces la vida deportiva del Tapatío Méndez, quien había sido ayudante de aquel Mister Hoban uno de los pioneros del deporte del emparrillado.

Fuimos pues, a ver al equipo de la Universidad, presentamos al Padre con el actual Ingeniero Jorge Navas Portugal, que ha sido uno de nuestros mejores Quarter backs y que hasta hace poco tiempo fue ayudante del Tapatío.

Y comenzaron las amarguras para el Padre. Comenzaron a darle largas al asunto. Nos citaban un día, y otro, y otro, y nos mandaban a ver a fulano, y a zutano y a perengano. Parecía como que el Padre Lambert estaba ofreciendo algo desleal o indigno.

Nos mortificaba aquella actitud, pero le mortificaba más al Padre. Pero una noche, en una de aquellas citas 'a la mexicana', nos encontramos en el edificio de la Guay a Jorge Prieto Arguelles, aquel famoso 'Pocho' Prieto, el extraordinario Quarterback de los Burros Blancos. Jorge Prieto era también profesor del Colegio Tepeyac. Le dijimos las cosas que estaban ocurriendo y fue hasta entonces que se entero que el Padre Lambert era Coach de fútbol americano. Por esos días había estallado una crisis en el equipo del Poli. Había salido el Sapo Mendiola y la escuadra esta sin jefe. Oiga, Padre, - le dijo el Pocho Prieto- ¿Por qué no se va con nosotros al Politécnico?

El destino comenzaba a tejer las redes que ligaron al Padre Lambert con el Politécnico. Y además, para siempre, porque él será del Poli mientras tenga vida, y aunque este lejos de Santo Tomas.

¿POLITECNICO? ¿UNIVERSIDAD? ¡VAYASE USTED AL POLI PADRE!

Ante la pregunta que le hiciera el 'Pocho' Prieto al Padre Lambert de que porque no se iba al Politécnico, que en esos momentos estaba sin Coach, el Padre Lambert se quedó por unos instantes pensativo. Posiblemente recordando todo lo que habíamos platicado en el Colegio, respecto de las características generales de los equipos y jugadores más afamados del país, el Politécnico y la Universidad. El contestó: 'no sé, tengo un compromiso con Figueroa, ya veremos más tarde'.

El quarterback del Poli no cejó en sus pretensiones. Durante varios días estuvo trabajando sobre el asunto, pero, evitando la presencia nuestra por temor de que le hiciéramos interferencia. Así llegamos una mañana, que para nosotros es histórica en la vida del futbol americano en México, ya que iba a iniciarse una etapa, la más brillante de todas.

Muy temprano, posiblemente después de haber meditado muy bien sobre la cuestión, el Padre nos buscó en el Colegio y nos dijo:

-Victor, tengo que contarle una cosa: el Politécnico me ha hecho una proposición formal: me han presentado con los directivos y jugadores y todos están de acuerdo, pero no he decidido nada hasta no hablar con usted.

Debemos confesar que el Padre siempre nos honró con esa deferencia, desde que lo conocimos hasta ahora que nos envió esa carta, tristemente célebre, en la que nos comunicó, primero que a nadie el penoso resultado de los exámenes clínicos de Rochester.

Todos sus problemas, preocupaciones, alegrías nos las comunicaba, y dentro de nuestras modestas posibilidades, siempre hicimos hasta lo imposible por servir al amigo, por ayudar al religioso, por alentar al Coach.

Pues bien, en aquella ocasión, por unos instantes nos quedamos pendientes de las palabras del Padre Lambert. El, sin esperar que contestáramos, agregó:

Créame que no hare nada que usted no me diga. Además, estoy en cierta forma comprometido con usted, ¿Qué me aconseja?

-Padre. Le dije –después de haber repasado por mi mente muchas cosas de las que ya habíamos hablado, acerca de los jóvenes, de su formación, de la naturaleza de nuestras máximas instituciones docentes, etc. Creo que el lugar más indicado es el Politécnico, váyase usted al Poli, es ahí donde lo necesitan y en donde dado su carácter, usted podrá hacer mucho. Tendrá
usted dificultades, porque ahí prevalece una corriente de
tendencia liberal, pero es precisamente en ese lugar donde se puede hacer una gran labor.

El padre no dudó ya más, su afición al futbol aunada con su misión sacerdotal, lo impulsaban a la gran aventura. Fue en ese momento cuando surgió el más famoso coach que hayan tenido los bravos muchachos del Politécnico. El coach que suavizó muchas rebeldías, que impuso disciplina, que inspiró respeto y moralidad, y que se hizo querer como ninguno otro. Además fue el competente entrenador que llevó a sus muchachos a realizar sus más caros anhelos: derrotar al inveterado campeón, al Universidad.

Por nuestra parte, no dejábamos de sentir cierta tristeza, pues con la determinación del Padre, veíamos que se nos iba una esperanza, la de verlo en nuestro equipo de la Universidad, en donde seguramente también hubiera realizado una magnífica labor.

Fue así como el Padre Lambert entró al futbol americano en México, dirigiendo a un equipo de colorido y tradición y al que le dedicó sus mejores años. Fue él, el que le dio el gran impulso a este deporte y el que hizo posible que el futbol fuera lucha caballerosa y con un gran espíritu deportivo. Coadyuvo también a su adelanto técnico y a su mejor organización.

Durante su primera temporada como coach en México, su equipo gano 7 juegos y perdió uno. Utilizó el sistema de caja de Notre Dame y también formación 'I'. La actuación del Politécnico en ese año de 1945 fue sencillamente sensacional, con un final de maravilla cuando en un partido inenarrable por la intensa emotividad, los Burros Blancos derrotaban a la Universidad por el apretado score de 13-12 arrebatándoles el campeonato que poseían desde hacía muchos años los universitarios.

Sera difícil olvidar algún día aquel espectáculo que ofreció la tribuna politécnica en el desaparecido Estadio Nacional, ante el triunfo de los 'guinda y blanco'. Miles de antorchas improvisadas con periódicos se encendieron para externar el júbilo y la intensa emoción que en esos momentos vivía la fanaticada politécnica. Los jugadores del Poli lloraban de emoción, los de la Universidad de rabia. ¡Que grande fue ese juego!

Sal Padre Lambert lo pasearon en hombros, todos se abrazaban y se felicitaban y la algarabía politécnica no termino, ahí, recorrieron las calles de la ciudad hasta muy avanzada la noche, festejando el glorioso triunfo de su equipo, ahí quedaba impresa la primera pagina brillante de la historia de este coach que se convirtió en un ídolo del Poli y que ahora lucha contra una grave enfermedad.

Esa misma tarde la de su primera victoria fuimos a felicitarlo, no podíamos dejar de hacerlo, fuimos sus amigos, aunque nos dolía la derrota de nuestro equipo. Justo es decir también que para esa victoria indirectamente influyó un hombre: el 'Sapo' Mendiola, el ex Coah del Politécnico, ese gran forjador de jugadores.
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jueves, 22 de julio de 2010

1936 - 1946

En 1936, ya como escuadra del IPN, derrota al equipo PUMAS de la Universidad, con lo que se abren espacios de esperanza para el fútbol americano politécnico.

Ese día -17 de octubre de 1936- el equipo estrenaba nombre y se iniciaba la historia del "clásico". Al respecto, el periódico Excélsior del día 18 de octubre de 1936, indica que este primer juego entre el Politécnico y la Universidad se realiza en el Estadio Nacional (ya desaparecido), ubicado en la colonia Roma.

El triunfo fue para el Politécnico (6-0) gracias a un










pase que lanzó el gran fullback Roberto "Shorty" Uruchurtu, a su hermano, el quarter back Manuel "Manny" Uruchurtu, ambos ya fallecidos.

En esa temporada el equipo llevó a cabo cuatro juegos internacionales (todos perdidos) y no se coronó porque, sorpresivamente, sucumbió ante el Suizo, equipo al que había derrotado un mes atrás por más de 30 puntos. A pesar de eso, lo importante era que el equipo politécnico estaba ya en el máximo circuito y cumpliendo un papel de mucha altura.

Ahora bien, a partir de 1937 comienzan a formarse los semilleros del fútbol americano del Politécnico tanto en categoría intermedia como en segunda fuerza, provocándose con ello cierta efervescencia que conduce a que se tome la decisión de que en los equipos del IPN sólo jueguen estudiantes del propio Instituto, además de que se inician esfuerzos para legislar sobre la elegibilidad de los jugadores.

En cuanto a competencias, el equipo participa en el primer juego nocturno, que se celebra en el Campo España de esta ciudad.

El año de 1938 es fructífero por partida doble pues, además de que el IPN vence a todos los competidores -excepto a la Universidad-, se da un paso trascendente para el fútbol americano de México, porque se legisla sobre las ligas juveniles e intermedias y se fortalece la recién organizada Asociación de Fútbol Americano.

Los años siguientes son de crecimiento y organización, de modo que en 1939, con la participación decisiva de Francisco Laguardia, se forma el equipo infantil Politos, que cobra preponderancia en todo el país precisamente por su organización -lo que se le reconoce hasta la fecha-.

Empero, mientras esto sucede -y el equipo de Ferrocarriles sustituye al de la Universidad Obrera, en 1940, e ingresa el de Chapingo al máximo circuito-, el equipo mayor del IPN sufre una sorpresivo derrota -20 contra 7 puntos- ante la YMCA, que nulifica el empate conquistado ante los pumas el 14 de diciembre de ese año y que tan grato sabor de boca había dejado.

Le resarce de ello ver madurar a jugadores como "Zambo" Robles, Toño Suárez, "Chato" Loyo, "Silencioso" Hernández, "Yaqui" Heredía (cuyo nombre es puesto a un estadio de la ciudad de Hermosillo, Sonora), "Tigre" Nava, "Tiachiche" Herrera, "Chayote" Espinosa, Carlos de la Rosa, "Furia" Vázquez, Gonzalo Tepechín, "Chino" Lee, José Luis Barajas (manager de Cheyenes), "Blakaman" Cuéllar, "Látigo" Gerner, y otros más que llenan páginas de gloria deportiva y dan pie para que empiece la leyenda de los llamados "cuatro burros galopantes" que constituyen el back field del Politécnico: Manuel "Pibe" Vallarí, Rodolfo Rufo de León, "Chato" Elizondo y José "Pipo" Mota
Y como en el deporte -al igual que en todas las actividades humanas no hay plazo que no se cumpla, el equipo guinda y blanco, aunque pierde ante el de la Universidad el 22 de septiembre de 1945 por un error arbitral, conquista su primer campeonato venciendo justamente a la Universidad con marcador de 13 contra 12 puntos y alcanza, además, el honor de ser el primer equipo mexicano que logra un triunfo ante un equipo estadounidense, al derrotar al Stephen F. Austin, de Houston, Texas.

En la coronación del equipo contó mucho el trabajo del Reverendo Lambert J. Dehner, quien sustituyó en la dirección a Salvador "Sapo" Mendiola, así como la tenacidad de jugadores como Sergio "Extensión" Cordero, Manuel Pastor, Manuel "Pibe" Vallarí, Enrique "Foco" Valero, Salvador "Tarzán" Saldaña, Juan Tepechín, Enrique "Manotas" Etchegaray, "Sordo" Quezada, Uriel González y Anastacio "Látigo" Gerner, quienes contribuyen para acabar con los 12 años de dominio Puma.
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Inicios

A finales del siglo pasado el fútbol americano todavía no estaba reglamentado y se jugaba mas con buena voluntad que con técnica, más con entrega y espíritu que con utilería apropiada y puede señalarse que el primer juego disputado en tierras mexicanas se realizó en los llanos de Jalapa, Veracruz, en el año de 1896.

Si bien hasta 1929 se lanza la primera convocatoria para llevar a cabo el primer torneo organizado, en el cual intervienen la Asociación Cristiana de Jóvenes (la famosa "guay" o YMCA), la UNAM, el Centro Atlético y el Deportivo Internacional.

Desde luego, según lo afirman algunas versiones, en 1926 se integra el que se considera primer equipo formal de fútbol en el Instituto Técnico Industrial -¡ITI-, con la dirección de Lauro Mendoza Ángel, y que llegaría a constituirse en la base del más fuerte representativo del ITI en 1934.

Pero hay que señalar, tal vez como antecedente de ello, que para 1926 ya había otros equipos incipientes de las Escuelas Técnicas, como es el caso del representativo de la Escuela de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (conocida como EIME desde 1921 hasta 1931), el de la Escuela de Comercio -que dirigía el "all american" José Martínez Zorrilla-, el de Constructores y otros mas.

Aunque se debe reconocer que el equipo que mayor apoyo recibió de parte del ingeniero Wilfrido Massieu (tal vez por el gran entusiasmo de sus participantes) fue el del ITI, que ya en 1933 era reconocido por su espíritu indomable.

El éxito que alcanzan varios jugadores que actúan en la categoría superior los proyecta para integrar la Selección, como respuesta a la convocatoria que publica el entonces Presidente de la Federación Deportiva de las Escuelas Técnicas, doctor Octavio Gómez Haro, y es así como llegan a la escuadra nacional Ernesto Villarreal, Antonio Romay, el propio Gómez Haro (quien asume la capitanía del equipo), Juan Ugalde, Tepechín, José Ruiloba, Manuel Crespo, Jorge Navarro, Arturo Enrique Díaz Cortés, Rodolfo Martínez Soto, Salvador Pinal, Manuel Uruchurtu, Luis Amezcua, Antonio Cámalich, Alberto Parra, Armando Gómez Aceves, José Manzanilla, Rafael Brizuela, Eugenio Durand, Mario Vázquez Lugo, Rafael Santín, Francisco Peláez, Alfredo Rodríguez H., Oswaldo Olvera, Vicente Cosme y el masajista Enrique Novoa.
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sábado, 30 de enero de 2010

LA PORRA


Mucho antes de que el "Huélum" se adoptara como porra oficial del IPN, los cánticos de aliento para los equipos deportivos de esta institución eran muy variados.

Por ejemplo, existía el "Chiquitibum", cuyos orígenes se pierden en la memoria y que durante el Campeonato Mundial de Futbol de México en 1986 fue adoptado para mostrar a una dama con descatados atributos y una corta playera, que se movía al ritmo de las notas musicales, aunque en lugar de Politécnico cambiaron la palabra por "México" y el "Chiquitibum" después fue deformado a "Chichichibum" La porra original a letra dice:

Chiquitibum, a la bim bom bam

Chiquitibum, a la bim bom bam

A la bio, a la bao,

a la bim, bom, bam

Politécnico, politécnico, ra, ra ra...

Otro variante era el "Alirón", herencia de los españoles refugiados en México y que se utilizaba indistintamente por los seguidores de los equipos politécnicos.

Sin embargo, había que crear la propia porra politécnica. El "Alirón" dice:


Alirón, alirón, pom, pom, pom, pom

chunda, chunda, chunda

lero, lero,

Politéctico, politécnico ganará

El ITI había generado algunos cantos de guerra, que luego fueron adoptados por el Politécnico, pero otros desaparecieron, como aquel: "Rueda, llanta y volante, Rueda, llanta y volante, El ITI siempre adelante".

En una publicación del Partido Unificador del ITI, Pro-Planilla Roja, se muestra ya la intención de "presentar un núcleo fuerte y disciplinado para alentar a nuestros amigos que jugando fútbol americano , defienden los colores del Politécnico".

Ahí aparecen las rimas: "Ixtlixóchitl, reina Xóchitl Moctezuma, Ilhuicamina, Cacama, POLITÉCNICO, POLITÉCNICO, RA RA RA"

Según algunas versiones, esta rima la escribió Aníbal Gallegos, estudiante de la ESCA en 1936. Por otra parte, Víctor Chambón, miembro del equipo de fútbol americano fundador, era autor de algunas canciones que se cantaban (y aún se cantan) en los equipos del IPN.

En 1937, un grupo que formaría la primera porra institucional le pidió que inventara alguna para el Instituto, así que él y el grupo de porristas inician lo que sería una creación colectiva: el "Huelum".


Otro ángulo interesante de la historia del fútbol americano del IPN lo forman las "madrinas" que han acompañado a los equipos en sus compromisos importantes.

Nombres de mujeres como Leonor Yamauchi, Lupita Torres, Guillermina Vera Bulle (reinas del ITI), Esperanza "Pera" Garza, María Esther Williams, Ana Bertha Lepe, Katty Jurado, Elsa Aguirre, Evangelina Elizondo y Angélica María, sobresalen en una larga lista.

Desde luego, cuentan también los animadores o jefes de la porra, entre los que se incluyen Antonio Barajas, Eduardo Vázquez y Juan Ruiz Moscoso, dentro de la primera época del Politécnico.

Después vinieron el inolvidable "Ciego" Ortiz y el "Richard", quienes también participaban en la organización del desfile de equipos de Liga Mayor que partía del Monumento de la Revolución a la Alameda, lo que ha sido retomado por algunas ligas infantiles de fútbol americano del Distrito Federal.

La costumbre de encender antorchas en la tribuna del equipo ganador del "clásico" (juego de Liga Mayor entre la Universidad y el Politécnico) se inicia en 1945, durante la celebración del tercer "clásico".

Así festejó la tribuna politécnica el triunfo de su equipo y luego se ha hecho tradición, sobre todo en los juegos que se celebran a media tarde y cuya conclusión es entrada la oscuridad


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EL HUELUM



Victor Chambón Urgoa (Rapaz), muchos años después (1977)
autor de la letra a la marcha "Leven Anclas"
para tener: "El Poli será campeón"
y autor del "Huelum", según se dice.


Fue hasta 1937 cuando alumnos, porristas y entusiastas del equipo guinda y blanco se acercaron al jugador Víctor Chambón para solicitarle la creación de una porra propia del Poli, ya que sabían que era un aficionado de hacer canciones alusivas al Instituto.

En ese entonces el grito que utilizaban los alumnos del Politécnico cuando querían reunirse era "Huelga.. Huelga..." Este estribillo fue modificado por Víctor Chambón y creó una variante que adaptó al que ahora es el grito de guerra de los estudiantes politécnicos en todo el país.

Este grito se fue deformando hasta dar el "¡Huelum!" ' - asimismo, que se pensaba que el Instituto Politécnico Nacional tendría que escribir páginas de emoción y gloria en todo, y de ello derivó el "Gloria" Y como se quería una porra con mucho "pegue" a alguien se le ocurrió que la palabra ideal era "cachiporra" para rimarla con "pim-pom-porra ".

Así se formó el "Huelum ", que es hoy el grito de guerra en todas las actividades deportivas del IPN.

Inclusive, como se sabe, ha sido musicalizado por Dámaso Pérez Prado, en el ya famoso "Mambo del Politécnico"


¡Huélum, huélum, gloria

A la cachi cachi porra

A la cachi cachi porra

Pim pom porra

Pim pom porra

Politécnico,

Politécnico

Gloria!

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Historia del Escudo

Ante la necesidad de contar con un escudo que los identificara entre el resto de las instituciones educativas del país, fue en 1947 cuando el doctor Manuel Sandoval Vallarta, director general del IPN, convocó a un concurso para la creación del emblema que representara al Politécnico.

El ganador fue Armando Fonseca, alumno de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), con el escudo que hoy, con algunas modificaciones de diseño, prevalece.

El encargado de su realización gráfica fue Jorge Grajales.

Dentro de sus elementos simbólicos, el emblema reúne las ramas de la ciencia y su relación con la tecnología y las ingenierías: Así, por ejemplo, el engrane representa la ingeniería mecánica y sus ramas afines.

La torre corresponde a la ingeniería civil y las ramas del conocimiento que de ella se derivan; esta torre evoca al portón sur de acceso al Casco de Santo Tomás.

El matraz al centro, ceñido por una serpiente, simboliza las ciencias médico-biológicas.

La balanza con platillo en equilibrio representa las ciencias del comercio y la economía, en equilibrio ideal con las ciencias sociales.

Coronando estos elementos se encuentran las siglas del Instituto Politécnico Nacional.
Fuente: IPN
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Los Colores del IPN


Los tradicionales y emblemáticos colores guinda y blanco, característicos institucionales del Politécnico Nacional fueron adoptados por los entonces jóvenes estudiantes jugadores politécnicos de futbol americano de Categoría Mayor, en el mes de febrero de 1937, por votación de los integrantes de aquel equipo, quienes en su mayoría eran alumnos de la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA)-Ciudadela, la que, por muchísimos años había venido siendo, por decirlo así, la "propietaria de esos colores", siendo la dicha ESCA la decana de todas las Escuelas Técnicas oficiales que se aglutinaron en 1936 para darle nacimiento institucional al Politécnico.

Al ceder, por decirlo así, la ESCA-Ciudadela sus colores guinda y blanco al IPN, aquella hubo de adoptar institucionalmente como sus distintivos los colores rojo y blanco, los que hasta la fecha los caracterizan.

Las otras de las dichas Escuelas Técnicas de la SEP también tenían, y siguen teniendo hasta la fecha, sus respectivos colores propios:la ESIME el verde y blanco, la ESIA (Ingeniería y Arquitectura) el azul y blanco, la Nacional de Ciencias Biológicas el amarillo y blanco, la Superior de Medicina el morado y blanco, etcétera.

La primera ocasión en la historia en que saltó a un emparrillado un equipo politécnico, obviamente de futbol americano, luciendo en sus uniformes los que se harían tradicionales colores guinda y blanco, ocurrió el sábado 6 de marzo de 1937, a las 15:30 horas, en el desaparecido Estadio Nacional de la colonia Roma Sur, con motivo del debut de nuestro primer equipo Politécnico de categoría Intermedia, fundado ese año por el Head Coach Profr. Salvador "Sapo" Mendiola Salazar, habiéndose enfrentado entonces por primera vez, al inaugurarse la temporada de ese año, al equipo universitario que despés fuera nuestro tradicional contrincante en esa categoría: los "Osos" de la Escuela Nacional Preparatoria No. 1 de la UNAM, de San Ildefonso, el que siempre fué un conjunto muy poderoso y mismo que, en la ocasión referida, nos aguó el debut derrotándonos con un apretado score de 6 a 0.

Por Don Luis Camelo del Rio
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Burrita Blanca

Hay diversas historias referentes a la adopción de la burrita blanca como mascota oficial del IPN. Una de ellas y quizá la más apegada a la realidad es la que nos habla de un arriero cuya ruta cotidiana pasaba justo frente al Casco de Santo Tomás y que un día se vio obligado a dejar encargado su animalito.

Debido a los enormes pastizales que ahí se encontraban fue que el inquieto animalito de buenas a primeras apareció en los terrenos politécnicos y pronto se ganó el afecto de los estudiantes.

En otra de las historias se dice que fue Aurelio Campos, jugador del semillero creado por el "Sapo" Mendiola para los equipos de Liga Mayor, quien en 1947 propuso el Burro Blanco como mascota mientras que otros aseguran que la primera burra del IPN era ¡parda! y que fue traída por Antonio Cámalich Parada y Leoncio Islas, miembros del equipo fundador del IPN.

La versión indica que la burrita estaba enferma y la trajeron a curar pero pronto se identificó con los jugadores, quienes la cuidaban y procuraban que nada le faltara.

Una tercera versión cuenta que a dos años de su nacimiento, en 1938, las instalaciones del IPN resultaban ya insuficientes para dar cabida a las escuelas asentadas en el Casco de Santo Tomás, por lo que algunos estudiantes, motivados por dicha situación, decidieron "expropiar" el terreno aledaño, que comprendía la totalidad del parque "Plutarco Elías Calles".

Con estacas y alambre de púas procedieron a delimitarlo y aunque el ingeniero Juan de Dios Bátiz, uno de los fundadores del Instituto, reprochó tal actitud, posteriormente la apoyó y declaró: "Todo lo que está dentro de lo limitado, es nuestro".

Enmedio de la algarabía, un hombre se acercó a señalarles que dentro de los terrenos había quedado una burra blanca de su propiedad.

Al escucharlo, el ingeniero Bátiz le pagó de su propio bolsillo 20 pesos en oro por el animal, que a partir de entonces se convirtió en la mascota oficial y símbolo del Politécnico.

Sea cual fuere la versión verdadera, lo cierto es que la Burra Blanca se ha convertido en la mascota oficial de los estudiantes politécnicos y su figura es tan famosa como el escudo de la institución y las siglas del IPN, por lo que este animalito, que por cierto ya fue mamá, no puede faltar en los actos deportivos y menos aún en el tradicional "Clásico".
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Video Aguilas Blancas 40 años

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Historia de los 'Fogoneros infernales'

Los “Fogoneros Infernales”, surgieron a la vida deportiva del Futbol Americano en México en 1938, año que oficialmente es reconocido como el de la fundación del Instituto Politécnico Nacional.

Nació al cobijo de la Escuela Prevocacional 3 recién incorporada al I.P.N.
La Prevo´ 3, una de las escuelas de mayor antigüedad en el Poli, se ubico desde sus principios, en el numero 227 de la calle de Mar Mediterráneo en la colonia popotla, teniendo como vecinos al H. Colegio Militar, con cuyos Equipos habrían de sostenerse épicos encuentros; y al deportivo Plan Sexenal, también obra del General Lázaro Cárdenas, Presidente del País en esos tiempos.

El edificio fue en sus inicios, un monasterio que albergaba el “Asilo de Ancianos Desamparados”, organismo de asistencia social operado por una congregación religiosa, hasta que fueron desalojados en el periodo del General Plutarco Elías Calles, para luego ser ocupado temporalmente por la Cruz Roja Mexicana.
En 1935, siendo titular de la cartera de Educación Publica el Lic. Gonzalo Vázquez Vela, se inauguro la Escuela de Aprendizaje Numero 3, por el entonces jefe de Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial (DETIC), Ing. Juan de Dios Bátiz. En 1936 adquirió la denominación de Prevocacional No. 3, siendo su primer director en Ing. Francisco del Collado, así, esta escuela se convirtió en 1938, en la casa de un equipo de Futbol Americano: Los Fogoneros Infernales, que hasta en su nombre deportivo reflejan algo de su particular idiosincrasia: Fogoneros, por la cercanía de los edificios al paso del Ferrocarril de Cuernavaca, cuyo silbato madrugador, servia de despertador a los habitantes de los sótanos; e Infernales, tal vez porque, para mucha gente, la forma de ser y el comportamiento de los jugadores del Equipo era verdaderamente infernal.

Aquellos estudiantes pioneros del Equipo, al Mando de su primer entrenador, José Alvarado de la Tejera, se fueron apropiando de unos obscuros locales en la Prevo 3, que poco a poco se adaptaron con regaderas y casilleros, estaban situados en los sótanos cercanos al patio posterior del plantel, con su entrada bajo una torcida escalera que conducía a los pasillos de los salones de clase.
Ahí tuvo lugar el principio de la tradición, nutrida a través de las anécdotas, recuerdos de hazañas deportivas y vivencias escolares de los muchachos jugadores, año tras año, temporada tras temporada en que jugaron al Futbol; desde que se usaban cascos de cuero, Fundas de gabardina o lona y zapatos de botín. Cuando tener en propiedad un balón, era privilegio celosamente custodiado, ya que no existían empresas comerciales que los importaran y había que ir por ellos a los Estados Unidos; cuando formar y sostener un Equipo de Futbol Americano era labor de mucha abnegación y amor a los colores.

Así el equipo fue produciendo los primeros Ex-Fogoneros que tal vez, no imaginaban ser la primicia de una historia deportiva que llegaría a acumular más de cincuenta años e incontables compañeros, ahora de todas las edades, muchos de los cuales ya han partido al Gran Viaje.
Entrenadores de los Fogoneros Infernales fueron pasando y dejando atrás su legado: Alvarado de la Tejera, Dirigió únicamente la primera temporada de los Fogoneros en 1938, en la categoría Juvenil por entonces conocida como Tercera Fuerza, De 1939 y hasta 1947 continuo Antonio “el Negro Allen Campos, Exjugador del Equipo, que luego pasaría a engrosar filas de los primeros equipos representativos del naciente I.P.N. En el 48 llegó como Head Coach Uriel “Roncarrecio” González Moreno, el cual, después de esa temporada fue a dirigir a los Fogoneros en su primer incursión por la Categoría Intermedia el año de 1949, cediendo el silbato de la Juvenil a Jorge “El Perro” Castro Ramírez (Q.E.P.D.), “COUCHANDO” a los muchachos del 49 y del 50. En intermedia vino en 1950 Roberto “El Chero” Ibarra Ochoa, quien ya también se nos adelantó.

Se cumplieron así los primeros 12 años de existencia Fogonera, en una época llena de matices románticos y evocadores de amanecer del I.P.N. cuando los Fogoneros eran chuscamente llamados “La olla de Tamales”, gracias a las enormes Fundas y Jerseys de todos colores, que recibían procedentes de los equipos de Liga Mayor y a todos les quedaban grandes.
En 1951 el entrenador en jefe fue Carlos Barajas Pérez para Intermedia; y José “El dormido” de Anda Salmón para la categoría Juvenil. En la Intermedia de 52, siguió Juan José “El Guajolote” Salas (Q.E.P.D.), cumpliendo en ese año la cuarta y última salida del equipo en Intermedia, hasta su resurgimiento en la década de los años 70.

Pero siguieron la secuencia de las temporadas juveniles, De Anda permaneció de 1951 a 1953. Posteriormente estuvieron al mando: Ricardo “El Tigre” Pérez Paúl en la temporada de 1954, y Alfonso “Chato” Barrera de la Paz en el 55, alrededor de una de las mejores épocas de los Fogoneros.
El cargo recayó posteriormente en uno de los más recordados hombres del Futbol en la Prevo 3: Juan “Juanito” Álvarez García , quien en años recientes partió, dejando imborrables recuerdos en los viejos Ex-Fogoneros como Head Coach desde 1956 hasta 1959.

En 1960 llegó silbato en mano, uno de los más convencidos pilares hasta la fecha del Equipo Manuel Nieto Crespo, siendo Head Coach hasta el 63. Ya los cascos eran de plástico sintético; se empezaban a usar las barras protectoras y la utilería más o menos moderna, que los Fogoneros recibían procedentes del glorioso Equipo del Politécnico Guinda de la primera época, que tantos lauros dio a la institución; ¡Claro!, habiendo pasado primero por los Equipos de Intermedia, por lo cual dicha utilería ya estaba bastante desvencijada.
A partir de 1964. una sola temporada cumplieron Pablo “La Gallina” Santiago Lazo, logrando ese año el ansiado Campeonato; en 1965 Sergio Elorza, que sigue al pie del cañón con los Sioux de la Vocacional No 8; y Fileno Piñera en la desafortunada, pero por nosotros muy recordada temporada juvenil de 1966, cuando le ganamos apuradamente al novel equipo del Centro Escolar “Niños Héroes de Chapultepec” de la ciudad de Puebla, para no irnos en blanco.

Un notable Ex-Fogonero recogió las riendas en 1967; fue jugador con el Equipo en Liga Juvenil a finales de los años 40´s con el Coach Jorge Castro. Ya como Entrenador, dio todo su amor y empeño por mantener viva la flama Fogonera, incluso con importantes aportaciones económicas de su bolsillo y un enorme Don de Gentes; Por supuesto que hablamos de Virgilio “Witlachas” Fuentes, incansable luchador Fogonero, que tuvo la ocasión de promover y celebrar los 30 y 50 Aniversarios del equipo.
Entonces la Prevocacional No3 se convirtió en la Escuela Vocacional No 9 “Ing. Juan de Dios Batís”, y a los muchachos del Equipo se les empezó a conocer en la Prensa como Los Fogoneros de la “Johnny Batís”.

En 1970 volvimos a salir en Categorías Intermedia, dirigidos por ese gran Quarter Back del Poli’ Guinda, Ramón González Juárez hasta 1972. El coach Mario Borges Massa condujo la Juvenil del 70 hasta el 73, para luego hacerse cargo de la Intermedia en las temporadas de 1973 y 1974. A su vez, Alfonso Escalante González dirigió la Juvenil de 1974 a 1975, y la Intermedia de 1975 a 1979.
Al principio de la segunda mitad de la década en la juvenil de 1976 y hasta el ’79, el Equipo fue comandado por Ricardo “El Gamo” Villa Medina, de la dinastía villa que dejara una notable huella como jugador en los Fogoneros y en los Búhos de Medicina Biología de Liga Mayor; Con excepción de 1977, cuando se probó por vez primera como Entrenador en Jefe Gildardo Solís. Luego José Luis Santana Nava fue designado para dirigir el Equipo en 1980, pero ese año no se pudo salir y solo actuó en la temporada de 1981.

En 1980 El equipo obtuvo el campeonato de la Categoría Intermedia comandado por el propio Ricardo Villa en el timón de las responsabilidades. En ese año una vez más dejamos de salir en esa categoría, siendo el insólito caso de un Equipo Campeón que no recibió el apoyo; para siquiera defender su título en la siguiente campaña.
A partir de 1982, continuamos en la juvenil a cargo del “Perrísimo Taylor”, Gildardo Gabriel Solís Navarro, también conocido como el “Coach Gil”, quien lleva la estafeta hasta la actualidad, logrando el título de Campeón en las temporadas del ’83, del 87 y del 91y 99 esta última en categoría Juvenil “AA”.

Es indudable que quienes hemos tenido la fortuna de contarnos entre sus filas, recibimos a cambio una invaluable enseñanza en ese Taller de Forja del Espíritu que ha sido siempre el Equipo de los Fogoneros Infernales del cual , quien más, quien menos, ha salido airoso en el duro transitar por la vida, dando siempre la mano solidaria y afectuosa a los que necesitamos apoyo, guardando en lo profundo de nuestra actitud rebelde e irreverente, la buohonomía del más caro amigo y compañero.
Muchos nombres de importantes y exitosos Ex-Fogoneros pueden dar testimonio de ellos. En alguna de las temporadas, entre esos sesenta y pico de años de existencia, defendieron los colores del Equipo: El Coach Universitario Manuel Neri, que tantas victorias arrancó para los “Pumas”, y que ahora comanda a las Panteras Negras de la Universidad Autónoma Metropolitana ; el Ex-Gobernador de Jalisco, Flavio Romero de Velasco. Otro Ex-Fogonero destacado en el mundo de la Política, es Rogelio Gasca Neri, quien después de la dirección de Aero-México , llego a los más altos niveles de la Secretaria de Programación y Presupesto.

También vistió casaca de Fogonero ese notable funcionario del Poli’, uno de los más decididos impulsores del Futbol Americano. Por supuesto que nos referimos al “Güero” Jesús Morales (Q.E.P.D.).
También destaca Manuel Nieto Crespo, jugador, entrenador y amigo decidido del equipo, asiduo asistente de las reuniones de los “Fogoneros Infernales”, y actualmente, destacado funcionario en una prestigiosa compañía en la industria de la Computación Electrónica.

Y que decir de Armando “El Camargo”: Ex-Fogonero por los mediados de la década de los 50’s, y luego Ex-jugador del Politécnico; a quien le tocó, unos veinte años después, comandar a los aguerridos, pero novatos “Aguiluchos” del H. Colegio Militar, cuando precisamente los Fogoneros de Intermedia, les dieron la bienvenida, paliza de por medio, en su retorno a la categoría; cumpliendo posteriormente un honroso papel como Head Coach en esas difíciles temporadas. Esos y muchos otros han sido los Fogoneros del Politécnico, que bajo el cobijo de los edificios escolares de Mar Mediterráneo No 227, colonia Popotla del viejo Barrio de Tacuba, en la congestionada, contaminada, vituperada y nunca bien ponderada Ciudad de México, han formado parte un Equipo de Futbol Americano cuyas listas, si éstas fuesen acumuladas, tendrían ya una impresionante extensión de varios miles de Ex-jugadores, defendiendo los colores ROJO Y AZUL, así como GUINDA y BLANCO de quienes, allá por los años 40’s y 50’s, eran llamados por la prensa: “Los Pequeños Fogoneros”.
En estos convulsos tiempos de la Caída del Muro de Berlín, La Perestroika y la Guerra del Golfo Pérsico, al pasar por Calzada de los Gallos y Plan de Agua Prieta, en el Extremo norte del barrio de Santo Tomás, aún vemos entrenar a los Fogoneros de Hoy, Herederos de los infatigables pioneros de 1938; practicando el Futbol Americano sobre la tierra plagada del escombro que dejó la antigua y orgullosa Escuela Técnica Industrial “Wilfrido Massieu”, entrenando decididos, a no dejar extinguirse la flama de nuestra gloriosa Tradición.
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jueves, 28 de enero de 2010

Himno del Politécnico

Durante la década de los cuarenta nacieron la mayoría de los himnos, cantos y porras populares del Instituto impulsados por el sentimiento de identidad y orgullo politécnicos, sin embargo, fue hasta los primeros años de la década de los sesenta cuando nació su Himno Institucional.

Correspondió a la maestra Carmen de la Fuente ser la seleccionada entre más de cien concursantes; la fuerza y vigor contenidos en sus cuatro estrofas, así como en el coro, le valieron, merecidamente, ser la ganadora del concurso y pasar orgullosamente a formar parte de la historia del Instituto Politécnico Nacional.

Politécnico, fragua encendida
con la chispa del genio creador
en ti forja su nueva estructura
nuestra noble y pujante nación.
En la aurora de un día venturoso
te dio vida la Revolución;
una estrella te puso en las manos,
¡que no apague su limpio fulgor!

(CORO)

Su libertad México crea,
surge la Patria nace la luz;
nos convoca tu voz, Politécnico,
nos conduce tu amor, juventud.
En dinámico anhelo conjugas
las dos fuerzas de un mundo viril:
es la ciencia crisol de esperanzas
es la técnica impulso motriz.
Guinda y blanco, indómita almena
que defiende tu ardor juvenil,
oriflama en las lides gallardas
en tus manos triunfal banderín.

(CORO)

Tus brigadas de nítida albura
ciencia augusta, saber bondad,
en su diaria tarea resplandecen
infinita su dádiva ideal.
Energía que modelas paisajes
insurgente y activo soñar,
un humano concepto sostiene
tu cultura de ser integral.

(CORO)

Mueve al hombre tu fe constructiva
se oye el ritmo de su despertar,
sinfonía de las urbes fabriles
alma agreste de un himno rural.
Corazón valeroso y ardiente
que edificas baluarte de paz
solidaria su acción con tus filas
vive el pueblo tu hermosa verdad.
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Manuel "Pibe" Vallari Rubio: EL JUGADOR DEL SIGLO

Nacido en esta Capital el 7 de abril de 1924, Manuel estudió su primaria y posteriormente se inscribió en el Instituto Politécnico Nacional para estudiar la prevocacional y es precisamente en el año de 1939 cuando decide participar en el equipo de tercera fuerza, ahora Juvenil, siendo centro su primera posición.

Todavía en 1940, año en que sube a segunda fuerza con el Politécnico, sigue oupando la bujia del ataque guinda y blanco. Su calidad innegable de gran jugador la demuestra desde esos, sus primeros años, en que entraba la pelota y salía a bloquear con un deseo inquebrantable de derribar a todo rival que se pusiera enfrente.

Al llegar a la Categoría Intermedia en 1941, el "Sapo" Mendiola, con su gran experiencia, lo cambia a la posición de halfback izquierdo (posición en la que se convierte en el mejor corredor de nuestro deporte de las tacleadas), así también se desempeña con gran calidad como linebacker y también como safety.

Con esas dotes naturales actuaba como pateador de despeje de Kick off y también de place kick, también era el especialista en regresar las patadas de kick off y despeje del equipo contrario.

Así que el "Pibe" era un jugador completísimo que corría, pasaba, bloqueaba y pateaba y además era un extraordinario receptor, un jugador como pocos que haya habido en nuestro FBA.

Se decía lineas arriba que en 1941 subió a la categoría intermedia, en donde también actuó en 1942 y de ese año a 1949 fue el pilar de los ¡¡Burros Blancos!! del Instituto Politécnico Nacional. En esos años de Categoría Mayor logró ser el ídolo Máximo del Poli y de todo nuestro futbol, escribió páginas gloriosas en aquellos extraordinarios Clásicos, con aquellos sus regresos de patada de 100 yardas dejando sembrados a los tacleadores enemigos con esa elegante zancada, era un espectáculo verlo pasar con aquellos peculiares saltos; también para soltar el ovoide o verlo correr para buscar el melón y haer una fantástica atrapada que hacía que miles de aficionados se pusieran de pie para vitorear al "Pibe".

Grandiosos eran sus duelos con Alberto "Chivo" Córdoba , otro inmortal de nuestro Futbol Americano y gloria de los Pumas. Entre toda esa gran maraña de recuerdos hay dos que son inborrables en la memoria de los aficionados de aquella época de oro de nuestro FBA.

El primero, la magna actuación del "Pibe" Vallari en el siempre recordado Primer Tazón de plata de 1947, en que nuestro selecionado enfrento al estupendo conjunto de "Ramblers" de Randolph Field, en que jugaron los All Amerian Felix "Doc" Glanchard en el Fullback, Jim Enos en el centro y Arnold Tucker en el quarterback, en ese grandioso enuentro, en ese 20 de diciembre de 1947, nuestro muchachos ganaron por 29 a 19, que allí ha quedado grabado con letras de oro.

Grandiosa fue la actuación de todos los selecionados, pero entre los recuerdos inborrables están las actuaciones de Manuel Vallarí que con sus pases a Alberto "Chivo" Córdoba a Víctor Ramirez "Pumas de las garras de oro", con sus carreras y su pateo dejó huella en la historia.

La otra, la inmensa, la inolvidable despedida de la afición mexicana el 11 de diciembre de 1948, ante un atiborrado estadio con cerca de 40,000 aficionados que decían adiós al inolvidable 21 del IPN, el grandiosos Manuel "Pibe" Vallarí Rubio.

El helicóptero descendiendo en medio del emparrillado, las porristas, el famoso "Ciego", Jefe de la Porra Politécnica; trofeos, medallas, el reconocimiento de todos sus compañeros del deporte y sobre todo los "huelums" y los "goyas" coreados por esos 40,000 aficionados.

Manuel no pudo soportar estar fuera del deporte de sus amores y regresó al año siguiente, desgraciadamente sus rodillas hechas polvo y otras lesiones impidieron que este fuera un feliz regreso.

El "Pibe" se togó de Arquitecto, profesión en la que aún destaca, pero como el futbol americano es su vida, se dedico a entrenador y estuvo entre los coaches de Aguilas Blancas, fundó el equipo de los Lobos Plateados, y todavía hay "Pibe" para rato.
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lunes, 3 de agosto de 2009

¿CÓMO CONTINUAR LA VERDADERA TRADICIÓN EN EL IPN?

Es importante conservar las historias y sobre todo gustar de ellas cuando se trata de nuestro FBA en México.
En el Poli se han generado diversos cambios que no logran avanzar hacia lo que se quisiera por parte de toda la afición y que, como otras cosas, en la actualidad de ONEFA logran evidenciar la falta de real cariño hacia una Institución que, por años, ha sido parte importante de nuestra historia en la parte social y deportiva.
Aquí tomamos 3 versiones, que un seguro romántico del Instituto Politécnico Nacional ha manejado en su columna que constantemente aporta a los medios de comunicación:
De la columna “Con el orgullo de ser Tecnológico” por Héctor R. Traspeña, de un diario de provincia:
“… El contador Luis Camelo del Río comenta que fue Miguel Tomassini Salcedo quien, en marzo de 1936, dio el nombre de Burros Blancos” al equipo de futbol americano, relacionándolo con la mascota, pues, según él, la aparición de la burrita se dio en febrero del mismo año, y Victor Aurelio “Chato” Licastro, QB del equipo politécnico, realizó los primero dibujos de la mascota.
Respecto al origen de este símbolo, muchas son las anécdotas, y como toda historia oral, en algunos casos tiene un sustento escrito, un documento y un dato que avale su veracidad, y en otros, es sólo la emotividad con la que es contada la que le da el nivel de credibilidad.
He aquí unas versiones:
PRIMERA: El arquitecto Rodo “Kilo” Martínez Soto, miembro del equipo fundador de futbol americano, narra en un artículo titulado “El nacimiento de la mascota” lo siguiente: “…, de regreso de gira del equipo de futbol americano, en 1935, ya se sentía la inquietud de elegir la mascota, como era costumbre en los diferentes equipos, tanto en el país como en el extranjero. En 1936, en los llanos del casco de Santo Tomás, donde estaba ubicado el Instituto Técnico Industrial, apareció una burrita blanca que, según unos, había sido olvidada por los soldados que habían acampado en ese lugar, y otros decían que el que la había olvidado era el cuidador de los terrenos que fueron entregados para iniciar la obra del IPN.
“El caso es que esta empezó a ser mimada y vista con cariño por los estudiantes y los jugadores del equipo, siendo estos últimos quienes la propusieron como mascota y fue aceptada de inmediato. El equipo es, desde entonces, los Burros Blancos del IPN.
“Poco duro esta burrita, pues al poco tiempo murió víctima de una indigestión debida, quizá, al exceso de comida y golosinas que los estudiantes le daban. “Como necesitaban esta mascota como parte del equipo, uno de los jugadores, Tony Camalich, acompañado por otros encontraron en los llanos anexos a la antigua penitenciaria un burro pardo que compraron de inmediato por la fabulosa cantidad de 7 pesos”.
Prosiguió el relato: “Este burrito nos lo comimos (broma), pues no le gustó a Wilfrido Massieu, director del ITI, porque decía que arrancaba el pasto de los campos, y en la primera oportunidad que tuvo lo vendió. Cuando los jugadores, un poco molestos, le reclamamos, se disculpó y nos regaló un par de borregos, porque, según él, estos podaban el pasto y no lo arrancaban. Los borregos acabaron en barbacoa en la comida realizada en las instalaciones del ITI, en la cual se invitó al propio Massieu y a Juan de Dios Bátiz, quien al conocer loe hechos, nos manifestó que en el estado de Michoacán había muchos burros blancos y de inmediato comisionó al compañero Ignacio Pedraza para que fuera a comprar uno, comisión que realizaron con éxito mi compañero y otros estudiantes, quienes trajeron al que sería, en realidad, el primer burro blanco, que, por cierto, en su presentación, en 1937, en el juego contra John Reagan High School, en el desaparecido parque España, se desmayó, como consecuencia del tumulto y aglomeración del publico que abarrotó el parque y derribó inclusive puertas y bardas para poder entrar”.
SEGUNDA: El doctor Juan Manuel Ortiz de Zárate, primer presidente del Decanato, en su libro Semblanzas Históricas del Instituto Politécnico Nacional, de sus centros y escuelas menciona que, en 1938, resultando insuficiente el espacio destinado para el funcionamiento del Politécnico en los terrenos del casco de Santo Tomás, los alumnos decidieron expropiar la superficie aledaña al casco, que comprendía la totalidad del parque Plutarco Elías Calles.
Con estacas y alambres de púas se dieron cita, una madrugada, alrededor de 500 jóvenes para cercar el terreno. Cuando esto sucedía, apareció el ingeniero Juan de Dios Bátiz, quien reprobó el procedimiento utilizado por los entusiastas muchachos; sin embargo, terminó aceptando el hecho y en actitud de auténtico conquistador exclamó: “Todo lo que esta dentro de lo limitado por la cerca es nuestro”, propiciando una gran ovación por parte de los jóvenes. Apareció entonces un hombre modestamente vestido que se dirigió al ingeniero y le dijo: “Señor, me dicen los muchachos que todo lo que esta aquí dentro es de usted”. Si, le contestó el ingeniero. “Porque sabe usted, señor –replicó el interesado- que se quedó dentro ésa, mi burrita blanca que esta allá”. Sí contestó el interpelado, esa burra también es nuestra, y sacando del bolsillo una moneda de oro de 20 pesos, se la entregó. El hombre se retiró feliz. Agrega el doctor Ortiz de Zárate que, a partir de entonces, la burra se convirtió en verdadera atracción escolar.
TERCERA: El doctor Eusebio Mendoza Ávila, responsable de la presidencia del Decanato de 1991 a 1998, en su obra el Politécnico, las Leyes y los Hombres, mencionó lo siguiente: “La leyenda o realidad, el tiempo las funde. Se cuenta que el la fundación del Instituto Politécnico Nacional, el ingeniero Juan de Dios Bátiz, impulsado por el entusiasmo de grandeza para el Instituto, mandó alambrar la mayor extensión posible de terreno, seguramente avizorando la expansión futura del Instituto, y al hacerlo, los jóvenes estudiantes, que siempre trabajaron a su lado, dejaron dentro del cerco una burra blanca cuyo dueño fue a reclamarla al maestro Bátiz. Éste, con gracia y picardía, combinadas con la formalidad que le caracterizaba, le dijo: “Toma los $f.jj (broma) que vale la burra, porque ya va a ser la mascota del Politécnico”. Así nació el símbolo deportivo del IPN. ”
Son los equipos de FBA del IPN equipos de gran tradición, que han venido a pagar la parte mal entendida y mal manejada de este deporte. Sin embargo son los equipos con los que todos quieren jugar para lograr un lugar en éste deporte.
Hoy día y después de muchos movimientos: Águilas Blancas siendo herederos de esa gran tradición desde los años 30´s, pero que no es el equipo que se estableció con la originalidad que se maneja en los relatos anteriores y Burros Blancos casi olvidados, saliendo adelante con trabajo y cariño por el equipo, remitidos a lo que se pueda hacer, con lo que algunos dejen hacer.
Ambos sin un estadio para poder llevar a cabo sus juegos de local. El primer equipo con un liderazgo y respaldo personal que ha costado años reforzar y que consideramos debe agradecerse en todo el FBA en México, pero que no sabemos en que quedará en el mediano plazo.
¿CUÁL SERÁ EL VERDADERO LEGADO DE ESTE ESFUERZO, EN EL POLITÉCNICO?
¿CUÁL SERÁ LA VERDADERA HERENCIA EN ESE MEDIANO PLAZO, PARA EL POLITÉCNICO?
¿QUÉ ES LO QUE PREVALECERÁ DE ESTE EQUIPO CON TANTOS LOGROS, AFICIÓN Y QUE SE MANTIENE MÁS DE UN ESFUERZO PERSONAL QUE DEL APOYO DE LA INSTITUCIÓN?
El segundo equipo a la sombra de lo que las autoridades permitan saber y manejar a los aficionados y al público en general. Con talentos deportivos que han formado por años en categorías inferiores y que, sin mayor reclamo buscan las mejores oportunidades en otros aires al no visualizar una buena organización y adecuada visión.
¿EN QUE SE BASA EL VARDADERO APOYO DE LA AUTORIDADES AL ORIGINAL EQUIPO DEL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL?
¿CONOCERÁN LAS AUTORIDADES, CUANDO MENOS, ALGUNO DE ESTOS RELATOS QUE HAN SIDO PARTE DE LA GRANDEZA DE LA INSTITUCIÓN?
¿QUÉ SE BUSCA REALMANTE PARA BURROS BLANCOS EN ESTA TEMPORADA 2009?
¿EL “APOYO” AL MOMENTO, ES SIMPLE MANEJO MEDIÁTICO PARA BENEFICIO DE ALGUIEN?
A la corriente de las confusiones y a beneficio de los oportunistas, desde nuestro punto de vista, se tiene hoy un “CLÁSICO” PUMAS CU– Águilas Blancas.
Cuando realmente proviene esta afición por el “JUEGO CLÁSICO” que por años esperábamos y era CONDÓRES – ÁGUILAS BLANCAS y entonces si, al final de temporada aquellos mal logrados CLÁSICOS que lamentablemente fueron degenerando en con la complicidad de “autoridades”, “estudiantes” y “aficionados”, con eventos nocivos que se presentaban año con año, como si nadie tuviera memoria de lo que significaba un evento de esta magnitud y se anticipara a prevenirlos. Como fue la “SORPRESA” que se dio en el 2008 y llevó a suspender este gran evento de inicio de temporada.
Queremos respetar el esfuerzo que muchos han realizado en el paso de los años. Sin embargo, para este 2009 esperamos, como muchos más, se reviva la verdadera tradición del CLÁSICO que por excelencia distingue al FBA en México: PUMAS CU – BURROS BLANCOS IPN.
Un verdadero CLÁSICO que esta en manos de quienes dicen lo apoyan y de quienes lo juegan desde cada institución. Y SON QUIENES DEBERÍAN EXIGIR DESDE UN INICIO SEGURIDAD Y GARANTIAS EN ESTOS EVENTOS, SEGURAMENTE QUE ES MÁS FÁCIL ESTO QUE FORMAR OTRA CONFERENCIA EN ONEFA.
Si a esto sumamos los “BUENOS JUEGOS”, “JUEGOS CLÁSICOS” y las nuevas rivalidades que se han formado entre el resto de los equipos, darán como resultado temporadas de gran interés y recuerdos como hace años no se han tenido para los aficionados del FBA en México.
¿QUÉ ESPERAN EN EL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL?, ¿QUÉ ESPERAN EN LA UNAM?
Sostener los actuales argumentos en ONEFA con 2 de 4 equipos que deberían de ser realmente competitivos terminará por derrumbarse muy pronto, aún sin becas en los siguientes años.
¿CUÁNTOS Y QUIENES SON EQUIPOS CONSIDERADOS UNIVERSITARIOS?, ¿CUÁNTOS Y QUIENES SON EQUIPOS CONSIDERADOS POLITÉCNICOS?
O TERMINAN POR JUGAR CON UN EQUIPO POR INSTITUCIÓN PARA NO MALGASTAR EL PRESUPUESTO Y SER FUERTES CONTENDIENTES O REFUERZAN A TODOS SUS EQUIPOS REPRESENTATIVOS PARA MANTENER UNA COMPETENCIA DIGNA.
El estándar para ser competitivo en el FBA en México esta fuera de este país, como muchos ya lo han buscado.
¿CUÁNDO LO BUSCARÁ EL POLITÉCNICO CON TODOS SUS EQUIPOS?
¿ACATLÁN ES DE LA UNAM?, ¿EN QUE CONSISTE SU OPORTUNIDAD PARA JUGAR EN EL EXTRANJERO ESTE AÑO?
LA TRADICIÓN EN EL FBA DEL POLITÉCNICO SE BASA EN EL ANTAGONISMO DE LA UNAM Y VISCEVERSA.
¿A QUÉ NIVEL LA PIENSAN MANEJAR ESTA TRADICIÓN LAS 2 INTITUCIONES PARA QUE VALGA LA PENA CONTINUAR CON SU RAZÓN ACTUAL? LLEGARON A SER 9 EQUIPOS DE GRAN TRADICIÓN (PERDÓN POR INCLUÍR A HURACANES). YA CASI LLEGAN A 2 EQUIPOS.
SE TIENE QUE RESCATAR Y APUNTALAR LA VERDADERA DEL EQUIPO REPRESENTATIVO DEL IPN Y DE ESTE IMPORTANTE CLÁSICO DEL FBA EN MÉXICO. TRADICIÓN
LA EQUIDAD EN LA COMPETENCIA BENEFICIARÁ A TODOS PERO YA ES TIEMPO DE QUE SE REGULE ADECUADAMENTE
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