domingo, 22 de mayo de 2011

El Padre Lambert, un personaje clave en nuestro FBA


LA PRIMERA ESTANCIA EN MÉXICO
Por Luis I. Yáñez.

Hace unos días, recibí por correo electrónico de parte del amigo Roberto Cano, exjugador de los Pieles Rojas del IPN, en la década de los años 80, el siguiente reportaje, publicado en el Diario "ESTO", en el lejano junio de1953, firmado por Víctor M. Figueroa, quién seguramente vivió como periodista, los años de la llamada primera "época de oro" de nuestro futbol americano, por lo que seguramente también conoció de cerca al reverendo Padre Lambert, quién dejó grandes recuerdos tanto con los jugadores, estudiantes, maestros, empleados la comunidad en general y seguidores del los Burros Blancos del IPN, dando una gran muestra de la diferencia entre lo que es un un coach-formador y un reclutador.

A continuación lo transcribimos tal como lo recibimos, esperando sea del agrado de usted aficionado al rudo deporte.

Texto por Víctor M. Figueroa, diario ESTO, 1953

Fue en 1943 cuando por primera vez vino a México el Reverendo Padre Lambert. Apenas tenía un año de haber recibido la consagración sacerdotal. Vino por disposición expresa de su Abadía con el fin de colaborar con el padre Alcuino, también benedictino norteamericano, en la fundación de una misión para campesinos en Sahuayo Michoacán. Estos monjes benedictinos tienen varias instituciones en Puerto Rico, las Bahamas, Filipinas y México.

El Padre Lambert y el Padre Alcuino trataron de establecer cierto tipo de granjas agrícolas de experimentación con el fin de ayudar a nuestros campesinos a obtener un mayor rendimiento por sus cosechas, por medio de una técnica más avanzada. En estos trabajos el que fungía como jefe era el Reverendo Alcuino. Los resultados fueron regulares.

Hay que mencionar, en vía de explicación, que una de las normas o reglas de la Orden Benedictina, que ha prevalecido desde su fundación en la Edad Media hasta nuestros días, es el trabajo agrícola, el amor a la tierra.

Hay otra norma que debemos anticipar para que se comprendan mejor ciertas fases de la vida del padre Lambert. Es la que se refiere a la obediencia; nada pueden hacer estos religiosos si no es con la autorización previa del Padre Superior.

Bien, el padre Denher estuvo dos años en Michoacán. Tuvo los tropiezos naturales del aprendizaje del idioma, pero en cambio comenzó a conocer a nuestra gente y a familiarizarse con todo lo nuestro. Durante gran parte de ese tiempo el Padre Alcuino fue su intérprete, pues este ya hablaba bastante bien el español.

A principios de 1945 vino a la ciudad de México, comisionado para trabajar junto con un grupo de religiosos y religiosas también estadounidenses, que venían como personal docente a un colegio particular de la ciudad, el Tepeyac, de la Colonia Lindavista.

Ahí lo conocimos y se inicio una amistad que en lo particular, nos emociona y nos honra. Podemos decir que fuimos uno de los primeros amigos que tuvo el Padre Lambert en la ciudad de México.

Desde el primer momento, surgió el tema del deporte. Dijo que le gustaba mucho y recordamos bien que a las primeras de cambio, ya estaba en el equipo de Softbol que teníamos los profesores del Tepeyac. Jugaba la intermedia. ¡ Y como la jugaba! Bateaba como un desesperado, y era una liebre corriendo las bases. Por otra parte, era un espectáculo verlo alegar con los ampayers. Nos hacía reír porque siempre tenía una broma a la hora de discutir.

Fue en esos días que nos enteramos que el fútbol americano era el deporte de sus amores. Como dijimos, al día siguiente de que dimos la noticia exclusiva de que ya no regresaba a México porque está gravemente enfermo, el Padre Lambert fue Half derecho en el Colegio de Saint Benedict, en Kansas, de 1934 a 1938 y que en 1936 su equipo fue considerado el mejor conjunto colegial de los Estados Unidos. Sus primeras actividades como Coach las realizo en el equipo de la Escuela Secundaria Maur Hill de Atchinson, Kansas.

Nos acordamos bien de que una tarde, recargados sobre la pared de uno de los edificios del colegio Tepeyac, el padre Lambert nos dijo: 'Me gustaría mucho ayudar a algún equipo de México: no importa de que categoría'. El fútbol americano iba creciendo en México, y el encontraba la ocasión de volver al deporte que quería tanto.

Nos dio mucho gusto escuchar el deseo del Padre Lambert. Después de todo, nosotros también éramos enamorados del fútbol americano. Y seguimos siéndolo. Inclusive habíamos jugado dos temporadas.

Nos quedamos pensando a donde llevar este ofrecimiento sencillo y sincero del Padre. Y se nos vino a la cabeza la idea de que fuera al equipo de la Universidad. La cosa era clara; éramos universitarios. Por cierto que se iniciaba entonces la vida deportiva del Tapatío Méndez, quien había sido ayudante de aquel Mister Hoban uno de los pioneros del deporte del emparrillado.

Fuimos pues, a ver al equipo de la Universidad, presentamos al Padre con el actual Ingeniero Jorge Navas Portugal, que ha sido uno de nuestros mejores Quarter backs y que hasta hace poco tiempo fue ayudante del Tapatío.

Y comenzaron las amarguras para el Padre. Comenzaron a darle largas al asunto. Nos citaban un día, y otro, y otro, y nos mandaban a ver a fulano, y a zutano y a perengano. Parecía como que el Padre Lambert estaba ofreciendo algo desleal o indigno.

Nos mortificaba aquella actitud, pero le mortificaba más al Padre. Pero una noche, en una de aquellas citas 'a la mexicana', nos encontramos en el edificio de la Guay a Jorge Prieto Arguelles, aquel famoso 'Pocho' Prieto, el extraordinario Quarterback de los Burros Blancos. Jorge Prieto era también profesor del Colegio Tepeyac. Le dijimos las cosas que estaban ocurriendo y fue hasta entonces que se entero que el Padre Lambert era Coach de fútbol americano. Por esos días había estallado una crisis en el equipo del Poli. Había salido el Sapo Mendiola y la escuadra esta sin jefe. Oiga, Padre, - le dijo el Pocho Prieto- ¿Por qué no se va con nosotros al Politécnico?

El destino comenzaba a tejer las redes que ligaron al Padre Lambert con el Politécnico. Y además, para siempre, porque él será del Poli mientras tenga vida, y aunque este lejos de Santo Tomas.

¿POLITECNICO? ¿UNIVERSIDAD? ¡VAYASE USTED AL POLI PADRE!

Ante la pregunta que le hiciera el 'Pocho' Prieto al Padre Lambert de que porque no se iba al Politécnico, que en esos momentos estaba sin Coach, el Padre Lambert se quedó por unos instantes pensativo. Posiblemente recordando todo lo que habíamos platicado en el Colegio, respecto de las características generales de los equipos y jugadores más afamados del país, el Politécnico y la Universidad. El contestó: 'no sé, tengo un compromiso con Figueroa, ya veremos más tarde'.

El quarterback del Poli no cejó en sus pretensiones. Durante varios días estuvo trabajando sobre el asunto, pero, evitando la presencia nuestra por temor de que le hiciéramos interferencia. Así llegamos una mañana, que para nosotros es histórica en la vida del futbol americano en México, ya que iba a iniciarse una etapa, la más brillante de todas.

Muy temprano, posiblemente después de haber meditado muy bien sobre la cuestión, el Padre nos buscó en el Colegio y nos dijo:

-Victor, tengo que contarle una cosa: el Politécnico me ha hecho una proposición formal: me han presentado con los directivos y jugadores y todos están de acuerdo, pero no he decidido nada hasta no hablar con usted.

Debemos confesar que el Padre siempre nos honró con esa deferencia, desde que lo conocimos hasta ahora que nos envió esa carta, tristemente célebre, en la que nos comunicó, primero que a nadie el penoso resultado de los exámenes clínicos de Rochester.

Todos sus problemas, preocupaciones, alegrías nos las comunicaba, y dentro de nuestras modestas posibilidades, siempre hicimos hasta lo imposible por servir al amigo, por ayudar al religioso, por alentar al Coach.

Pues bien, en aquella ocasión, por unos instantes nos quedamos pendientes de las palabras del Padre Lambert. El, sin esperar que contestáramos, agregó:

Créame que no hare nada que usted no me diga. Además, estoy en cierta forma comprometido con usted, ¿Qué me aconseja?

-Padre. Le dije –después de haber repasado por mi mente muchas cosas de las que ya habíamos hablado, acerca de los jóvenes, de su formación, de la naturaleza de nuestras máximas instituciones docentes, etc. Creo que el lugar más indicado es el Politécnico, váyase usted al Poli, es ahí donde lo necesitan y en donde dado su carácter, usted podrá hacer mucho. Tendrá
usted dificultades, porque ahí prevalece una corriente de
tendencia liberal, pero es precisamente en ese lugar donde se puede hacer una gran labor.

El padre no dudó ya más, su afición al futbol aunada con su misión sacerdotal, lo impulsaban a la gran aventura. Fue en ese momento cuando surgió el más famoso coach que hayan tenido los bravos muchachos del Politécnico. El coach que suavizó muchas rebeldías, que impuso disciplina, que inspiró respeto y moralidad, y que se hizo querer como ninguno otro. Además fue el competente entrenador que llevó a sus muchachos a realizar sus más caros anhelos: derrotar al inveterado campeón, al Universidad.

Por nuestra parte, no dejábamos de sentir cierta tristeza, pues con la determinación del Padre, veíamos que se nos iba una esperanza, la de verlo en nuestro equipo de la Universidad, en donde seguramente también hubiera realizado una magnífica labor.

Fue así como el Padre Lambert entró al futbol americano en México, dirigiendo a un equipo de colorido y tradición y al que le dedicó sus mejores años. Fue él, el que le dio el gran impulso a este deporte y el que hizo posible que el futbol fuera lucha caballerosa y con un gran espíritu deportivo. Coadyuvo también a su adelanto técnico y a su mejor organización.

Durante su primera temporada como coach en México, su equipo gano 7 juegos y perdió uno. Utilizó el sistema de caja de Notre Dame y también formación 'I'. La actuación del Politécnico en ese año de 1945 fue sencillamente sensacional, con un final de maravilla cuando en un partido inenarrable por la intensa emotividad, los Burros Blancos derrotaban a la Universidad por el apretado score de 13-12 arrebatándoles el campeonato que poseían desde hacía muchos años los universitarios.

Sera difícil olvidar algún día aquel espectáculo que ofreció la tribuna politécnica en el desaparecido Estadio Nacional, ante el triunfo de los 'guinda y blanco'. Miles de antorchas improvisadas con periódicos se encendieron para externar el júbilo y la intensa emoción que en esos momentos vivía la fanaticada politécnica. Los jugadores del Poli lloraban de emoción, los de la Universidad de rabia. ¡Que grande fue ese juego!

Sal Padre Lambert lo pasearon en hombros, todos se abrazaban y se felicitaban y la algarabía politécnica no termino, ahí, recorrieron las calles de la ciudad hasta muy avanzada la noche, festejando el glorioso triunfo de su equipo, ahí quedaba impresa la primera pagina brillante de la historia de este coach que se convirtió en un ídolo del Poli y que ahora lucha contra una grave enfermedad.

Esa misma tarde la de su primera victoria fuimos a felicitarlo, no podíamos dejar de hacerlo, fuimos sus amigos, aunque nos dolía la derrota de nuestro equipo. Justo es decir también que para esa victoria indirectamente influyó un hombre: el 'Sapo' Mendiola, el ex Coah del Politécnico, ese gran forjador de jugadores.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Los colores guinda y blanco los llevo en mi piel, soy Politecnico

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